Cambio climático golpea a aceitunas

By: Jorge Choque
Nov.06, 2017
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Un texto de The New York Times: 

TREVI, Italia — Fue en junio, la época del año en la que las primeras aceitunas normalmente brotan, cuando Irene Guidobaldi caminó por sus huertos bajo un calor abrasador y miró horrorizada mientras las flores en sus árboles empezaban a marchitarse y desprenderse.

La única forma de salvar la huerta de su familia en Umbría era comprar la cosa más preciada de todas en este verano de sequía: agua.

Muchísima agua.

Así que Guidobaldi, cultivadora de aceitunas de octava generación, compró camiones cisternas con este líquido, casi todos los días, durante la mayor parte de la temporada. La ola de calor que arrasó el sur de Europa este verano, que los científicos afirman llevaba las huellas del cambio climático inducido por humanos, es sólo la racha más reciente de clima extraño que ha aquejado a los fabricantes de aceite de oliva.

Algunos años, como éste, la alta temperatura llega temprano y se mantiene. Otros años, llueve tanto que la mosca del olivo se reproduce en exceso, dejando gusanos adentro de las aceitunas. O hay una helada prematura cuando los frutos se forman por primera vez, que es lo que sucedió en las huertas de Beatrice Contini Bonacossi en Toscana. O una racha de calor adelantada es seguida por una semana de niebla y lluvia, que es lo que pasó en la granja de Sebastiano Salafia en Sicilia hace algunos años, dejando a los árboles confundidos, como lo expresó, sin saber cuándo dar fruto.

Ya quedaron atrás las épocas en que se podía contar con las “mezze stagioni” templadas, o temporadas de entretiempo, de las que dependen las aceitunas antes y después del calor. También ha desaparecido el ciclo con el que se podía contar: un año bueno, el siguiente año no bueno.

Ahora, aseguró Guidobaldi, “es como jugar la lotería”.

Las cosechas han sido malas en tres de los últimos cinco años, sujetas a lo que Vito Martielli, analista en Rabobank, en Países Bajos, calificó como “impactos” relacionados con el clima.

El pronóstico para la producción de aceite de oliva este año es mixto. En Italia, se prevé que esté 20 por ciento debajo del promedio del 2000 al 2010, aunque mejor que el año pasado, de acuerdo con el Consejo Oleícola Internacional, y algunos cultivadores esperan una cosecha más pequeña, pero sabrosa. España, el productor más grande del mundo, prevé una disminución de al menos 10 por ciento comparado con el año pasado, de acuerdo con el consejo; la asociación de cultivadores españoles pronostica una caída más grande. Se prevé que Grecia tenga una cosecha robusta, al igual que Túnez.

Este verano fue excepcionalmente caluroso y seco en todo el sur de Europa. En España, las temperaturas se dispararon por encima de los 40 grados centígrados en julio. En Italia, la precipitación estuvo un 30 por ciento debajo de los niveles normales.

Los científicos del programa World Weather Attribution, que estudia el clima extremo, concluyeron en septiembre que “las posibilidades de ver un verano tan caluroso como el del 2017” han aumentado 10 veces desde principios de la década de 1900, y las probabilidades de una ola de calor como la que pegó a la región en agosto, apodada Lucifer, se han multiplicado por cuatro.

Un lunes en un octubre muy cálido para la temporada, Contini Bonacossi y su hermano, Filippo, atravesaron su finca familiar, conocida como Capezzana, en las colinas al noroeste de Florencia. Había aceitunas minúsculas y secas esparcidas en el suelo. Algunos árboles estaban desnudos. Pero muchos estaban repletos de frutos: aceitunas gordas de color morado verdoso.

Aun así, afirmó Contini Bonacossi, Capezzana produciría 20 por ciento menos aceite este año; como directora de ventas, tendría que racionarlo a sus clientes leales.

En el borde sureño de la Toscana, Riccardo Micheli opera su granja, la Agricola Nuova Casenovole, de acuerdo con principios biodinámicos: no usa pesticidas y deja gran parte de sus tierras como naturaleza virgen.

Este año, para junio, hacía un calor abrasador. Sus aceitunas Moraiolo de floración temprana, una de tres variedades que se usan en su aceite, se aferraban a sus ramas. Pero los frutos leccio del corno de floración tardía, la variedad que da a su aceite un toque especiado y oscuro, se quemaron en las ramas y se desprendieron. Pronto todo su campo de leccio del corno estaba cubierto de flores caídas.

Prevé producir un 60 por ciento menos aceite que de costumbre.

“No sabemos qué hacer para el futuro”, dijo Micheli. “Un año hay demasiada lluvia. Otro año hay demasiado calor. El próximo año, ¿quién sabe?”.


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