Mayor crecimiento del e-commerce incentivará inversión en almacenes de última milla

By: Janet Hernández Kong
Set.27, 2022
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Aissa Lavalle, Country Manager en Cushman & Wakefield Perú

El alto precio de la tierra en zonas urbanas cercanas a los consumidores, así como la demanda aún insuficiente de ventas online, impiden que se materialice la inversión en almacenes de última milla. Atacar algunos desafíos, puede darle vuelta a esta situación y empujar su crecimiento, ya que existe un gran potencial: el país ha sido testigo del interés cada vez mayor por estos centros logísticos durante la pandemia

Los centros de distribución de última milla, se caracterizan por estar cerca a los consumidores finales, pues esto, ayuda a que las entregas se realicen en menos tiempo, dependiendo del producto, pero por lo general, el tiempo es inferior a las 48 horas.

Esto implica que los almacenes de última milla, desde donde se despachan los pedidos, estén localizados en centros urbanos estratégicos dentro de la ciudad.

“Los almacenes de última milla se encuentran centrados en la parte final de la entrega de un producto. Por ello, la ubicación de los almacenes de última milla es un factor de gran importancia ya que deben contar con una localización estratégica para poder transportar los bienes a clientes ubicados en diversos submercados, optimizando recursos como combustible y, sobre todo, tiempo, buscando la eficiencia”, sostiene Aissa Lavalle, country manager en Perú de Cushman & Wakefield.

El crecimiento exponencial del comercio electrónico durante la pandemia, generó una demanda importante para este tipo de almacenes. Según un estudio de CAPECO (Cámara Peruana de la Construcción), Perú experimentó un incremento del 87% en desarrollo de e-commerce durante la pandemia, superando a países como Brasil, Colombia y México; lo que promovió el rápido crecimiento de los mayores exponentes del mercado logístico de última milla en nuestro país.

“Son más las pequeñas y medianas empresas que realizan envíos de última milla en el Perú. La coyuntura, ha acelerado el crecimiento de esta industria ampliándose rápidamente”, comenta Lavalle.

Actualmente en Lima, son pocos los almacenes de última milla que se pueden identificar. La distribución a consumidores finales se realiza principalmente desde almacenes stand alone o desde condominios logísticos, ubicados en las periferias de la capital.

Es decir, en zonas como Huachipa, Lurín, Callao, etc. En algunos casos, también se hace desde las mismas tiendas localizadas en las zonas urbanas, añade Aissa Lavalle.

“Las mismas tiendas, usan parte de sus almacenes para su logística de última milla”, añade.

Durante la pandemia se experimentó una situación excepcional. Hubo muchos mercados que vieron disminuido sus ingresos; al tener infraestructura desocupada, alguna vez pensaron en alquilar estos espacios para centros de última milla; pero fueron soluciones a corto plazo, ya que las ventas del retail empezaron a acercarse a los números del 2019.

La razón principal de que haya pocos almacenes de última milla en Lima, es el alto precio de la tierra en las zonas urbanas de la ciudad, cercanas al consumidor final, sumado al nivel de demanda e-commerce que hay en el Perú, que aún no justifica la inversión en esta infraestructura de almacenamiento.

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Factor limitante: Precio de la tierra

Debido a lo estratégico de estas ubicaciones y la escasez de espacios cercanos al centro de la ciudad, los precios de venta de las propiedades, en donde se puedan ubicar estos almacenes, superan la expectativa de inversión de los distintos desarrolladores de estos espacios.

Esa es la principal razón por la que actualmente existen pocos almacenes de última milla, y por lo que el reparto a consumidores finales se hace desde las periferias. 

“Hay que recalcar que es difícil de encontrar un espacio o terreno cuyo costo de tierra permita a un desarrollador obtener una rentabilidad por su inversión a un precio adecuado. La mayoría de los terrenos se dedican a desarrollos comerciales o de vivienda que les permitan tener mayor rentabilidad sobre la tierra”, explica Aissa Lavalle.

Tomando en consideración el alto precio de la tierra en los centros urbanos céntricos, el incentivo para este tipo de almacenes pasa por un desarrollo especial donde la altura de los centros logísticos permita bajar el valor de almacenamiento por m2.

“Optimización de valor por m3 y de los espacios de almacenaje, relacionado al tipo de producto y necesidad de almacenaje”, indica Aissa Lavalle.

A este factor se suma el nivel de demanda que no alcanza para justificar la expectativa de inversión de los distintos desarrolladores de estos espacios.

En Perú, a pesar del incremento de ventas en el comercio electrónico, los retailers siguen necesitando contar con un volumen mucho mayor de entradas y salidas  de productos, para así justificar que puedan contar con un espacio asignado a la última milla.

“Es decir que ese tiempo utilizado en la operación justifique el costo del espacio”, nos comenta.

“Es importante recalcar que la inversión por parte de los desarrolladores en infraestructura viene acompañada de la expectativa de un crecimiento de la demanda que se debería dar en los próximos años”, agrega la gerente de país de Cushman & Wakefield en Perú.

Mayor comercio electrónico

En Lima -y más aún en otras ciudades del país- aún no se genera un volumen de ventas suficiente que impulse un crecimiento de los almacenes de última milla, pese al boom del comercio electrónico.

Ello se debe, a que aún existe un bajo nivel de bancarización y digirtalización de los usuarios peruanos, en comparación con otros países en la región, “esta situación, genera el rezago que tenemos en el mercado logístico de última milla”, remarca Lavalle.

“Por otro lado, solo un 73% de la población nacional cuenta con internet, cifra significativamente inferior en comparación con otros países de Latinoamérica, dificultando así el crecimiento del comercio electrónico”, añade.

En ese sentido, para generar un mayor crecimiento de las ventas por canal online, que motive la inversión en almacenes de última milla, un desafío es optimizar los espacios de exposición en tienda y la búsqueda de usos alternativos de estos como puntos de retiro de productos.

“La exposición más variada de productos, puede ser reemplazada a través de canales online”, indica.

Asimismo, la consolidación de carga de varios productos, para reducir costos de entrega y a la vez tiempos de entrega, puede ayudar a darle vuelta a la demanda online incipiente.

También ayudará la utilización de tecnología que apoye a la eficiencia en los distintos procesos de la cadena de distribución, desde el manejo de inventario hasta el transporte de los distintos productos y llegada al consumidor final, señala Aissa Lavalle.

“El manejo de información, que permita conocer al consumidor y expandir el mercado de e-commerce: qué consume, cuánto, en dónde, y con qué frecuencia (al punto de saberlo a través de mapas de ubicación por cuadras), generará bases de datos relevantes que permitirán proyectar y estimar la demanda con mayor exactitud para la óptima implementación de puntos de última milla”, agrega.

El factor producto

Si bien un almacén de última milla se caracteriza básicamente por estar ubicado en una zona estratégica en el centro urbano de una ciudad, también depende del tipo de producto. Una empresa de retail podrá repartir un producto pequeño, como una licuadora, en 24 horas desde este centro logístico.

En cambio, no le será justificable hacerlo con una lavadora o una refrigeradora, ya que por su volumen ocupará más espacio.

“Una lavadora o una refrigeradora, ocupan mucho espacio, como para que justifique estar ubicado en una última milla, dentro de la ciudad. Esos productos de todas maneras se van a distribuir desde el almacén periférico. En cambio, los que tienen menor volumen, tienen la expectativa de que se ubiquen en la última milla”, explica. 

Por ejemplo, en el 2021, el 40% de las pymes que adquirieron servicios de almacenamiento y transporte de última milla, fueron del rubro electrónico, moda, calzado y confección.

Esto se debe, a que los productos de dichas industrias son fáciles de almacenar y transportar, por lo que los almacenes logísticos tienen mayor facilidad en brindar un buen servicio, lo que fideliza dichas industrias y genera un lazo comercial entre ellas y los almacenes de última milla, explica Lavalle.

En este sentido, soluciones de almacenamiento flexibles y adaptables al tipo de producto serán importantes para hacer más viables almacenes de última milla: las necesidades de espacios de última milla se encuentran estrechamente relacionados con el tipo de producto a despachar y sus características. “Ejemplo: Producto de grandes dimensiones, paquetes pequeños y/o productos perecibles”, precisa.

Otras barreras y desafíos

El descuido de la infraestructura ciudadana también impide un crecimiento de los almacenes de última milla en el Perú. La ciudad de Lima, por ejemplo, sufre de tráfico, señaléticas poco visibles, semáforos con tiempos ineficientes, pobre iluminación, carencia de estacionamientos y obras inconclusas.

“Todo esto dificulta el proceso de entrega al demorar a los transportistas, lo que en muchos casos generan accidentes, daño del producto e incumplimiento en los tiempos pactados”, refiere Aissa Lavalle.

Proyecciones

Como viene creciendo este mercado, las proyecciones son prometedoras ya que el comercio electrónico continúa con su tendencia creciente, lo que va a seguir impulsando la demanda de espacios logísticos de última milla.  “Sabemos que van aumentar, pero no podemos decir en dónde”, dice. 

Es importante hacer énfasis en la escasez de terrenos y zonas que pueden ser alternativa o que ya han sido tomadas por las empresas que deben almacenar sus productos, ejemplo de ello son algunos centros logísticos cercanos a la zona urbana como San Pedrito (Surco), Aldea Logística (Villa El Salvador) y los dark stores o dark kitchen.

Asimismo, menciona Lavalle, muchos clientes ya están acostumbrados al servicio que estos almacenes brindan, el cual es superior en varios aspectos al de los almacenes tradicionales, por lo que, la fidelización de esta clientela, al no querer retroceder a un servicio menos eficaz, va a promover la expansión de esta clase de almacenes.