La importancia de calcular e identificar las emisiones de CO2 en el sector logístico

julio 7, 2023

Escrito por: Jorge Choque

El sector logístico y en particular el transporte de carga tiene una responsabilidad considerable en las altas emisiones de CO2. Resulta de gran importancia que este tipo de compañías comiencen a implementar acciones que les permitan conducir hacia una verificación y/o certificación de su huella de carbono. Este proceso no solo garantizará su compromiso con

El sector logístico y en particular el transporte de carga tiene una responsabilidad considerable en las altas emisiones de CO2. Resulta de gran importancia que este tipo de compañías comiencen a implementar acciones que les permitan conducir hacia una verificación y/o certificación de su huella de carbono. Este proceso no solo garantizará su compromiso con el medio ambiente, sino que aportará un valor agregado, contribuyendo al éxito del negocio por los beneficios que conlleva. Sobre este tema nos comenta Cynthia Rodríguez Lengua, Gerente de Desarrollo de Negocio en AENOR Perú.

Una organización puede catapultarse como un modelo de éxito no solo por las utilidades que genere, por la participación de mercado que ostente, o por las innovaciones disruptivas que introduzca en el mercado; también puede abrirse paso entre las empresas más importantes del mundo globalizado a través de sus acciones para controlar y mitigar la emisión de carbono en el medio ambiente. Y es que ser una empresa responsable con el medio ambiente representa una marca de éxito, de calidad, de reputación y de vanguardia.

La mitigación de las emisiones de carbono por parte de las empresas cobra aún más importancia ya que en todas las actividades productivas, en algunas más que en otras, se genera contaminación. El sector logístico no se exenta de ello; empresas logísticas dedicadas al transporte exclusivamente, u operadores logísticos que brindan más de un servicio logístico, tienen un importante impacto en el medio ambiente por las emisiones de CO2 que nacen de sus diferentes operaciones.

Por ejemplo, según datos de 2022 de la Agencia Internacional de la Energía, el transporte de mercancías es el responsable del 10% de las emisiones globales de CO2. Otros datos del 2021 indican que la industria del transporte, que incluye el transporte de carga, es responsable de casi un cuarto del total de CO2 que se produce en el mundo, siendo Estados Unidos el de mayor número de esas emisiones contaminantes.

Incluso el Foro Económico Mundial anticipa un aumento del 36% en el número de vehículos de reparto en las 100 principales ciudades del mundo para 2030 y estima que las emisiones aumentarán en casi un tercio y que las congestiones crezcan hasta un 21%. 

Es por ello que hay una creciente tendencia por reducir la huella de carbono y garantizar el compromiso con el medio ambiente por parte de empresas del rubro logístico que se dedican al transporte de carga, a la entrega de pedidos de última milla; así como de otras empresas que realizan diversos servicios logísticos.

Para confirmar y asegurar la mitigación de sus emisiones, de que sus operaciones y servicios funcionan bajo la responsabilidad de reducir la emisión de carbono, las compañías tienen la posibilidad de verificar y certificar su huella de carbono; y es que obtener la certificación de la huella de carbono es la confirmación de que una empresa tiene una sólida conciencia ambiental, pero además es una oportunidad para alcanzar el éxito por las ventajas que ello trae consigo.

De acuerdo con Cynthia Rodríguez Lengua, Gerente de Desarrollo de Negocio en AENOR Perú, el proceso de verificación de la huella de carbono consiste en la gestión del carbono y las acciones de cálculo, reducción o compensación del impacto ambiental de las actividades, productos y servicios en términos de variable CO2.

Cynthia Rodríguez Lengua, Gerente de Desarrollo de Negocio en AENOR Perú.

Subraya que el objeto de la verificación es asegurar, de forma independiente, que la declaración efectuada relativa a las emisiones de gases de efecto invernadero, a través del informe de emisiones elaborado, “es completa, esto es, exacta, coherente, transparente y sin discrepancias notables”, precisa.

El primer paso de la verificación es llevar a cabo un cálculo, para lo cual se debe conocer el estado de la situación, es decir, conocer las emisiones de gases de efecto invernadero que una organización, producto o servicio han generado durante un periodo de tiempo, indica la especialista.

“Y es que, lo que no se mide, no se puede mejorar. Es decir, se trata de identificar las fuentes de emisión y su intensidad”, apunta.

Sostiene que uno de los ejemplos más frecuentes son las emisiones procedentes de vehículos de propiedad de la organización, de calderas alimentadas por combustibles fósiles, del consumo eléctrico o de los desplazamientos de los empleados.

Asimismo, explica que para proceder a ese cálculo han surgido diversos referenciales para cuantificar, reportar y verificar la huella de carbono de una organización. Precisa que inicialmente fue el GHG Protocol, una iniciativa conjunta de WRI (World Resources Institute) y de WBCSD (World Business Council for Sustainable Development), el referencial más utilizado por ser el pionero en esta materia.

Sin embargo, a raíz de su publicación en el año 2006 y su revisión en el año 2018, la Norma ISO 14064, que consta de tres partes, ha cobrado un especial protagonismo en este campo.

“La parte 1 está enfocada a organizaciones, la parte 2 a proyectos de reducción de emisiones o de aumento de remociones, y la parte 3 es la que determina cómo llevar a cabo las verificaciones, ya sean de tipo interno o externo”, detalla.

Cynthia Rodríguez explica que el segundo paso es realizar una auditoría de verificación realizada por una entidad de tercera parte acreditada, como es el caso de AENOR. 

La experta afirma que de acuerdo a los casos llevados por AENOR, ha visto un crecimiento en la verificación de la huella de carbono en los últimos tres años en los sectores energía, industria y servicios. Hay también casos importantes en el sector logístico y de transporte en particular, como la experiencia de la empresa Cargo Transport, que se dedica al transporte terrestre de materiales peligrosos y que obtuvo la certificación de huella de carbono a través del proceso de verificación de AENOR.

Impactos

Una organización que certifica su huella de carbono, además de la garantía de su compromiso con la reducción de emisiones, obtiene muchos más beneficios que se pueden dividir en internos (para la organización) y externos (hacia sus clientes). Entre los beneficios internos están:

  • Manejo de riesgos de GEI (gases de efecto invernadero) e identificación de oportunidades de reducción.
  • Reporte público y participación en programas voluntarios de GEI (por ejemplo, los registros nacionales existentes).
  • Participación en programas obligatorios de reporte.
  • Participación en mercados de GEI. Mientras que los beneficios hacia los clientes son:
  • Aumentar la credibilidad, la coherencia y la transparencia de la cuantificación, el seguimiento y el informe de GEI.
  • Reconocimiento por actuación temprana.
  • Refuerzo de la organización como socialmente responsable.

El cálculo y gestión de la huella de carbono representa significativos beneficios para una empresa logística o de otro rubro. Se logra una ventaja competitiva que le permite a una compañía ingresar a nuevos mercados, clientes, consumidores o inversores que exigen esta clase de certificación.

También es posible la reducción de costos relacionados al ahorro de energía, como la fácil adaptación a futuras normativas y responsabilidades corporativas que se vayan presentando. 

Asimismo, tener esta certificación implica una mejor gestión que hace posible obtener mejores índices de sostenibilidad y sirve como una herramienta más para cumplir con el compromiso de la organización de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, lo que indudablemente lleva a un mayor reconocimiento de la marca y reputación frente a la competencia.

Del mismo modo, al mostrar sensibilidad con el cuidado del medio ambiente e informar sobre la huella de carbono que tiene su servicio, la empresa podrá crear compromiso por parte de sus clientes, al actuar como un referente para ellos, lo que motivará que estos también se vean implicados en el cuidado del medio ambiente.

En resumen, alcanzar la certificación de huella de carbono es para las empresas un manera saludable y responsable de caminar hacia el éxito, de mejorar la gestión de la empresa y fortalecer su marca.

Lo recomendable

Es por ello que Cynthia Rodríguez recomienda que las empresas deben identificar las emisiones de gases de efecto invernadero de su organización, calcular su huella, verificarla e identificar qué acciones de mitigación aplica a su organización.

“Es decir, tras el conocimiento de las distintas fuentes de emisiones y su intensidad, la organización está en disposición de decidir dónde poner el foco para acometer las reducciones comprometidas”, comenta.

Rodríguez sostiene que estas acciones pueden ser de muy distinta índole. En un principio la acción más habitual que las organizaciones venían acometiendo eran las relativas a la eficiencia energética, bien a través de proyectos aislados, o bien de una forma sistemática empleando como referencia la Norma ISO 50001.

“Pero pronto se han ampliado a las relativas a la adquisición de energía verde, esto es, energía procedente de fuentes renovables que cada vez más compañías distribuidoras la ofrecen en su oferta comercial”, resalta.

Hay que destacar la relevancia que el ámbito de la economía circular está tomando como fuente de posibilidades para reducir la generación de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

“En este sentido, cabe citar las acciones asociadas a la prevención (como el ecodiseño) o las relativas a la gestión de los residuos en donde en su proceso de valorización -esto es, su reutilización, reciclado o valorización energética- se están mitigando emisiones frente a la alternativa de depósito en vertedero -acciones enmarcadas en el concepto Residuo CERO-, que puede ser certificada en el esquema de AENOR para tal fin”, explica.

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