Los repartidores de Amazon están colgando teléfonos en los árboles para conseguir más pedidos

By: Jorge Choque
Set.03, 2020
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  • Varios repartidores de Amazon están colgando sus teléfonos de las ramas de árboles de Chicago para conseguir más pedidos en menos tiempo.
  • El truco es dejar estos móviles cerca de la estación de Amazon para que los pedidos se reciban primero y así poder aceptarlos antes que otros repartidores que, por ejemplo, estén esperando sentados en el parking.
  • Están jugando con el sistema de una manera que hace más difícil que Amazon lo descubra”, resalta Chetan Sharma, consultor de la industria inalámbrica entrevistado por Bloomberg.

Teléfonos colgando en las ramas de los árboles.

No se trata de una performance ni de una acción simbólica, sino del extraño método que algunos repartidores de Amazon y Whole Foodsen Chicagoestán empleando para conseguir más trabajo y adelantarse a sus competidores en busca de pedidos.

El mecanismo es el siguiente: colocar un teléfono en un árbol cerca de la estación de donde parten las entregas, sincronizar tu smartphone con este dispositivo y esperar en los alrededores para recoger la comanda lo antes posible. La razón de esta extraña colocación, según expertos e involucrados las operaciones de Amazon, es aprovechar la proximidad de los móviles a la estación y el software que monitorea constantemente la red de Amazon para ganar un margen de fracciones de segundo sobre la competencia.

El hecho de que los repartidores recurran a métodos tan extremos es sintomático de la feroz lucha por el trabajo que se está fomentando en la economía estadounidense, cada vez más devastada por la pandemia y con unos niveles de desempleo insólitos en el país. De la misma manera que un milisegundo supone la diferencia para ganar o perder millones en Bolsa con un robotrader, un simple teléfono encaramado a un árbol puede convertirse en la llave para aceptar o dejar pasar una entrega de 15 dólares antes que otra persona

Hasta tal punto llega el desarrollo de esta competencia que los mismos repartidores utilizan todos los métodos posibles —principalmente compartiendo información por redes sociales e investigando en la red— para tratar de averiguar qué tecnología utilizar para recibir pedidos más rápido que los que no tienen esa ventaja. Así, la situación llega a tal extremo que Amazon ha recibido quejas de que otros “compañeros” están amañando el sistema informático de envío para su beneficio.

De esta forma, mediante un correo interno recogido por Bloomberg, Amazon ha asegurado que investigará a fondo el asunto, pero que no podría divulgar el resultado de su investigación a los repartidores. La compañía, a través de una portavoz, se ha negado a hacer declaraciones al respecto.

De la misma forma, una aplicación parecida a Uber (Amazon Flex) permite a los repartidores hacer entregas en sus propios coches. Ya que muchos son pluriempleados, la app se convierte en una forma de ganar dinero extra en su tiempo libre. No obstante, debido al aumento del paro y la reducción de los pagos por desempleo, la competencia por este tipo de trabajo se ha endurecido, y más personas dependen de él como su principal fuente de ingresos.

Además de la presión, cada vez menos personas usan servicios de transporte como Uber y Lyft, por lo que más conductores se han pasado a los pedidos online para ganar dinero extra a final de mes. Como resultado, algunos locales de Whole Foods se han convertido en estacionamientos de Home Depot.

A diferencia de los empleados por hora —que cobran incluso aunque tarden en hacer sus labores—, estos sólo cobran por el trabajo realizado. De esta forma, asegurar una ruta a través de la app es el primer paso clave para ganar dinero, sobre todo cuando la mayoría de las rutas de Flex duran entre 2 y 4 horas y pueden ser programadas con antelación.

Pero este sistema también puede ser trampeado. Los conductores descargan aplicaciones que monitorean constantemente el sitio de Amazon Flex y toman automáticamente cualquier ruta que esté disponible, como informó la CNBC el pasado febrero. En el mismo sentido, Bloomberg informó en julio de que un uso similar se estaba llevando a cabo por parte de los consumidores de Instacart.

Lo que sucede en Whole Foods en Chicago es diferente. Los conductores están compitiendo por ofertas instantáneas de entrega rápida, que requieren una respuesta inmediata y normalmente tardan entre 15 y 45 minutos en completarse. Las ofertas instantáneas son enviadas por un sistema automatizado que detecta qué conductores están cerca a través de sus teléfonos, por lo que sólo tienen unos minutos para aceptar la entrega o perderla en favor de otra persona.

En una zona urbana con buena cobertura de telefonía móvil y abundantes puntos de conexión wifi, el sistema puede detectar la ubicación de un smartphone a unos 6 metros de distancia, lo que significa que un teléfono en un árbol fuera de la puerta de Whole Foods recibiría la oferta de entrega incluso antes que los repartidores sentados en sus coches a una manzana de distancia.

Así, los teléfonos en los árboles sirven como dispositivos maestros que envían rutas a múltiples conductores cercanos, según conductores consultados por Bloomberg. Da la impresión de que una persona o entidad no identificada actúa como intermediario entre Amazon y los conductores para asegurar más rutas, lo que va en contra de las políticas de Amazon pero, como los pedidos se extienden a varias cuentas distintas de Amazon Flex, es imposible que la empresa los detecte.

“Si todas las rutas se alimentaran a través de un dispositivo, sería fácil de detectar para Amazon. Están jugando con el sistema de una manera que hace más difícil que Amazon lo descubra”, resalta Chetan Sharma, consultor de la industria inalámbrica. “Están un paso adelante del algoritmo de Amazon y sus desarrolladores”.

Fuente: Business Insider


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