PERÚ: RETOS PARA EL 2022 EN EL TRANSPORTE DE CARGA AÉREA

By: Luis Tarazona
Dic.29, 2021
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PERÚ

La pandemia nos ha recordado que la carga aérea es una industria con una importancia fundamental. Durante la crisis, ha sido un salvavidas para la sociedad abasteciendo de insumos y equipamientos médicos vitales y vacunas a todo el mundo y manteniendo abiertas las cadenas de suministro internacionales. Para muchas aerolíneas, la carga ha sido una fuente vital de ingresos en un momento en el que las operaciones de pasajeros estaban suspendidas. Incluso, algunas líneas aéreas decidieron convertir sus aviones de pasajeros en cargueros ante la necesidad de movilizar más alimentos perecederos, flores, frutas exóticas, equipos de tecnología, medicamentos y hasta vacunas.

Antes de la pandemia, el transporte de carga representaba entre el 10 y el 15% de los ingresos obtenidos por las aerolíneas, monto significativo, pero no el más importante de todo el negocio. Sin embargo, el porcentaje cambió radicalmente el año pasado ya que la carga representó más del 35% de los ingresos en el 2020.

¿Cómo le fue a Perú en el sector aéreo de carga este año?

Comparando los niveles del año 2021 con los del 2019, se observa que la actividad de carga aérea no se recuperó a niveles pre–pandemia.

Haciendo excepción del año 2020 (cuando se observó un pico en los números de transacciones, probablemente generadas por el transporte de vacunas), las tendencias mensuales quedaron idénticas, pero con volúmenes diferentes. En la estructura del transporte, la crisis llevó muchos vuelos cargueros a Perú, país tradicionalmente servido por vuelos de pasajeros. En promedio, los vuelos cargueros llegaron a representar el 21% de los vuelos en el Perú en 2020 comparado con la tendencia tradicional del 5%. En 2021, la situación se ha venido normalizando y los vuelos cargueros representan un 12% del tráfico internacional.

¿Por qué el sector no puede recuperarse por completo?

La carga aérea es en gran parte transportada por las compañías aéreas tradicionales a través de aviones mixtos (pasajeros/carga) y la capacidad ofertada está condicionada a la programación de vuelos de pasajeros. En la figura, se puede apreciar cómo viene recuperándose el tráfico de pasajeros a nivel internacional.

La actividad del transporte de pasajeros tiene impacto directo en la recuperación económica del país. No solo contempla el turismo, sino también cuan atractivo es Perú como punto de negocio, y su potencial para el comercio exterior de bienes y servicios.

El cierre de fronteras decretado por el gobierno peruano para contrarrestar la propagación de la pandemia generó un severo impacto para el comercio exterior, llevando a las aerolíneas a reducir severamente sus operaciones a 3,300 frecuencias en septiembre de 2020 de las 26,400 del año anterior. Si bien el comercio electrónico y el transporte de productos farmacéuticos e insumos médicos han crecido notoriamente, la capacidad de transporte en vuelos mixtos tuvo una reducción del 87.5% como consecuencia de la disminución de las rutas disponibles (–35%).

La demanda de viajes continúa recuperándose y desde lATA celebramos la reciente iniciativa de las autoridades del gobierno para incrementar la capacidad operacional de los aeropuertos del país, lo cual permitirá a las aerolíneas volver a ofrecer una capacidad de transporte de pasajeros y de carga acorde a la demanda, siempre cumpliendo los estándares de seguridad recomendados por el Equipo Especial para la Recuperación de la Aviación (CART) del Consejo de la Organización de Aviación Civil lnternacional (OACl) y de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para proteger la salud de todos los pasajeros. Todavía nos encontramos lejos de recuperarnos, las cifras muestran que el Perú solo recuperó aproximadamente el 58% de su tráfico doméstico, y 31% de su tráfico internacional, situándose en el grupo de los menos recuperados en la región de las Américas.

Podemos deducir que a medida que pasa el tiempo, el mercado tiende a normalizarse y las frecuencias se recuperan gradualmente con los vuelos de pasajeros que vuelven a ganar predominio.

¿Qué retos debe afrontar el país para tener una mayor conectividad con el resto del mundo?

La conectividad aérea es un motor del crecimiento económico del país. Esto se consolida con el crecimiento de la demanda de aviación, lo que genera una conectividad mejorada.

De acuerdo al Índice de Conectividad Aérea lATA, la conectividad aérea internacional del Perú a Setiembre de 2021 se encuentra al 50% de niveles pre–pandemia.

Por otro lado, a medida que se avanza para restablecer la conectividad aérea global y administrar de forma eficiente el gran número de credenciales de viaje en todo el mundo, IATA creó la aplicación móvil “lATA Travel Pass”, que garantiza la privacidad de los datos y permite a los pasajeros verificar de forma segura los requisitos de su viaje, recibir los resultados de las pruebas, escanear sus certificados de vacunación, verificar y compartir fácilmente —con los funcionarios de salud y las aerolíneas— los requisitos de destino y tránsito antes de la salida, y, finalmente, el uso de e–gates. Esto reducirá las colas y la congestión durante la verificación de la documentación, en beneficio de los viajeros, las aerolíneas, los aeropuertos y los gobiernos. Algunos países como Panamá, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Singapur ya están implementando la plataforma. Ponemos a disposición de las autoridades locales esta potente herramienta para la administración de las pruebas relacionadas con la pandemia, la certificación de vacunación y recuperación con el propósito de facilitar el transporte de pasajeros en el país, manejando de manera eficiente los procesos de documentación a medida que aumenta la demanda. Este tipo de iniciativas simplifican los viajes y mejora los flujos de pasajeros, gracias al intercambio de informaciones estándares y seguras, que hacen del país más atractivo.

En el transporte de pasajeros la colaboración entre la industria y las autoridades permite implementar soluciones novedosas para un mejor control de los flujos en total seguridad y que contribuyen a estimular la demanda, de igual manera el sector de carga necesita reglamentos basados en la realidad económica.

La atractividad del país se basa en procedimientos que facilitan el comercio, donde la eficiencia de los controles por parte de las autoridades toma en cuenta su carácter no intrusivo, sin generar retrasos en la cadena de suministro. La digitalización de la carga permite una mejor gestión de riesgos, basada en análisis de datos.

Basado en lo anterior, lATA desarrolló el estándar de mensajes Cargo– XML, que responde a todas las recomendaciones de la Organización Mundial de Aduanas (OMA), y que muchos países han adoptado en la región. El Perú optó por una versión diferente de XML, la cual es aceptable, pero el éxito vendrá de una estrecha colaboración, muy proactiva, entre los sectores privado y público, para que los datos intercambiados entre los participantes a la cadena de valor lo sean de una forma compatible con las prácticas internacionales.

Desde lATA, pensamos que el Perú podría ser mucho más atractivo económicamente y atraer más rutas, si las autoridades trabajarán de manera conjunta con la industria antes de diseñar procedimientos, además de ser participes en las fases de implementación (pilotos).

La siguiente etapa es el data sharing y consideramos que un piloto del estándar de ONE Record en Lima proporcionaría mucha enseñanza y visibilidad al país, ya que este estándar abre una multitud de posibilidades como la carga interactiva, clave en el control de productos frescos o sensibles, de alto valor.

¿Cuáles son las expectativas con la carga aérea en el país para el próximo año? ¿Hay incertidumbre?

Si bien lATA no tiene previsiones específicas en carga, existe una correlación entre la evolución del tráfico de pasajeros y el tráfico de carga. Según nuestros pronósticos en 2023 podríamos recuperar los niveles que tuvimos en 2019, antes de la pandemia.

Cabe resaltar que Perú es un país exportador que representa el 7.5% del comercio internacional mundial. Aunque el modal aéreo, no es el más utilizado, en comparación con el marítimo, la coyuntura viene a romper paradigmas. La dificultad actual de los operadores de buques al disponer de tripulaciones está generando múltiples incidencias en sus rutas y horarios, lo cual genera una tensión tal que los fletes del transporte aéreo se encuentran actualmente más competitivos que nunca. Por lo tanto, se espera que, con la recuperación de las economías, acudir al transporte aéreo sea aún más eficiente y necesario para transportar mercancías tradicionalmente enviadas por vía marítima


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