La ventana de la discordia

By: Janet Hernández Kong
Abr.26, 2022
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El programa maestro, a diferencia del pronóstico, concentra información más detallada sobre los pedidos, aquí se indican las cantidades y tipos de productos a fabricar para un determinado periodo de tiempo.

En este programa se pone fecha para el inicio y fin de la producción de cada pedido específico.

El reto de construir un programa de producción para un periodo específico radica en armonizar:

a) Volúmenes y fechas de entrega de los pedidos, así como las prioridades nuevas y previas

b) Inventarios disponibles a usar y los que se deben conservar al final del periodo

c) Traslapes y tiempos de adquisición, importación, fabricación, montaje, certificación, transporte y la instalación de cada pieza y componente que forma parte del producto

d) La disponibilidad, capacidad y competencia de las máquinas y las personas

e) El orden y el tamaño de lote en el que deben ser fabricadas las piezas y componentes, por cuestiones técnicas y/o de calidad

Si todo esto nos parece un necesario, profesional y arduo esfuerzo en salvaguarda de los pedidos de los clientes, coincidiremos en que, una vez consensuado el programa para un periodo específico, este debe ser blindado por todos.

A este periodo de blindaje se le conoce como “ventana de congelamiento”; y aunque nos parezca razonablemente necesaria tenerla; REDUCIRLA también debe formar parte de las directrices operacionales.

Esto se debe a que el cliente, en diversas ocasiones, desea hacer cambios del pedido durante ese periodo, por ello percibe la flexibilidad como un valor agregado.

En efecto, hoy por hoy, la flexibilidad dentro de la ventana es un valor diferenciado y reconocido por los clientes, y muchas operaciones logísticas lo miden e incluye dentro de sus indicadores de desempeño.

La expectativa entonces, es tener una “ventana de congelamiento” tan corta como sea posible, y para ello debemos “acortar tiempos” y “crear redundancia”; dicho en términos más amplios:

i) Tener más de un proveedor y de preferencia local para los productos que resultan ser la ruta crítica del ciclo del pedido

ii) Tener más de una máquina para poder atender los pedidos, evitando depender de una sola

iii) Formar personal capaz de ejecutar la preparación del pedido en diversos horarios

iv) Reducir los ciclos de abastecimiento y de todas las operaciones aguas arriba

v) Reducir los lotes mínimos, y la dependencia de una secuencia forzada.

Mientras eso ocurre mantén limpia la ventana, traslúcida, atento cuando llamen a ella, pero cerrada por dentro.

Autor: Michael Zelada

Especialista en Operaciones y Logística


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