2022 sería un año extraordinario para el shipping de contenedores

By: Luis Tarazona
Abr.13, 2022
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Tras la aparición del Covid-19, las fábricas dejaron de operar y los puertos cerraron, y la industria del shipping estaba, por decir lo menos, confundida. Poco podría predecir la logística global que el virus reconfiguraría el comportamiento de los consumidores y causaría una crisis en la disponibilidad de naves y de contenedores, junto con una congestión portuaria nunca antes experimentada y que se expandiría por los puertos del Pacífico occidental durante meses.

Mientras las navieras están disfrutando de millonarias ganancias de la mano de tarifas históricamente altas, los expedidores por su parte no han podido disfrutar el aumento de demanda debido a los costosos precios de las tarifas de flete. Además, las tarifas de fletamento han estado en “sobremarcha” desde mediados de 2021, gracias a compras fuera de temporada, y todo se refleja en rentabilidades extraordinarias. 

Ganancias récord vs falta de tonelaje

Las navieras publicaron ganancias por miles de millones de dólares. De hecho, Alphaliner calcula que las líneas navieras top 10 que reportan resultados públicamente registraron ganancias operativas por US$115 mil millones, más de seis veces el monto de 2020. Sin embargo, las altas ganancias se dan en un contexto de escasez histórica de disponibilidad de contenedores, impactando en la confiabilidad de los itinerarios, e incluso en la capacidad de desplegar nuevos servicios, resultando en la compra de nuevas naves.

Además, la falta de tonelaje disponible afectó a los forwarders, quienes se vieron enfrentados a altas tarifas spot en el mercado chárter para asegurar espacios de carga para sus clientes.  Mientras, los gigantes del retail – como IKEA, Amazon, WalMart, Coca Cola o Home Depot— tomaron los asuntos en sus propias manos, y fueron directamente donde los dueños de naves y fletaron buques para resolver sus necesidades de transporte.

Puertos y terminales congestionados 

Con una gran demanda desde Asia al hemisferio occidental, los puertos en las costas del Pacífico y Atlántico comenzaron a ver un influjo en los embarques provenientes de longitudes orientales, todos arribando a puerto al mismo tiempo, distorsionando el flujo natural de la cadena de suministro. La imagen del puerto de Los Ángeles/Long Beach se ha convertido en la postal icónica de la congestión portuaria, donde en su peor momento hubo hasta un centenar de buques en la bahía esperando un sitio de atraque.

La crisis en los terminales fue la consecuencia de la congestión portuaria, donde los operadores se vieron enfrentados al desafío de acelerar el servicio en un contexto de persistentes olas de COVID-19 y un rally sin descansos de compras de consumidores adelantándose a las temporadas. A junio de 2021 la cadena de suministro estaba completamente atascada.


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