Descarbonizando el transporte de carga: el estado de la situación

By: Jorge Choque
May.24, 2021
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Reporte ITF Transport Outlook 2021

Aunque el transporte de carga está compuesto por rutas terrestres, aéreas y marítimas, es esta última donde están puestos todos los ojos debido a las extensas distancias y el impacto ambiental causado por las emisiones de combustibles y la disrupción al ecosistema marítimo. “La mayor parte de la actividad de transporte de carga se realiza en el mar. El sector marítimo cuenta con más del 70% de la actividad de carga y cerca de un quinto de las emisiones totales de carga. La demanda de carga marítima se ha doblado en las últimas dos décadas, creciendo en un 3,7% en promedio“, lee la sección de descarbonización del ITF Transport Outlook 2021, la cual entrega luces sobre la contribución a las emisiones globales y su rol en la descarbonización. MundoMaritimo tuvo acceso exclusivo al documento.

Recuperar, Reformar, Reformar+

La industria de transporte de carga marítima ha estado en camino a la descarbonización durante un tiempo. En enero de 2020 la OMI redujo las emisiones de sulfuro permitidas de un 3,5% a un 0,5%. Un abanico de opciones desde metano a GNL han poblado el mercado volviendo al búnker sobre su cabeza tratando de producir suficientes volúmenes para satisfacer la demanda de uno y otro combustible, todo mientras los armadores han tenido que ponerse creativos instalando depuradores e incluso con salas de máquinas completamente nuevas para el uso de un combustible bajo en sulfuros para cumplir con el mandato.

El reporte ITF Transport Outlook propone una estrategia de tres vías para descarbonizar la industria del transporte marítimo al 2050: Recuperar, Reformar y Reformar+. A través de una serie de políticas y escenarios que consideran suposiciones económicas -las cuales ahora incluyen el impacto de la pandemia del Covid-19- simulando el desarrollo de la actividad de transporte de bienes, las acciones del modo de carga y las emisiones de CO2 al 2050 desde el año base 2015. “Las intensidades medias de carbono subyacentes de cada modalidad siguen el Escenario de Políticas Declaradas (STEPS) de la AIE en Recuperar y el Escenario de Desarrollo Sostenible (SDS) en Reformar y Reformar+“, lee el documento.

Recomendaciones de políticas

Sin embargo, el camino hacia la descarbonización no solo es una obligación de la industria. Los consumidores están demandando desde hace un tiempo una huella verde de parte de sus marcas preferidas, desde las materias primas, la producción y hasta la logística, a medida que la consciencia ecológica ha permeado en los hábitos de consumo de la población. “El sector de carga es difícil de descarbonizar, pero sí se puede hacer”, establece el estudio del ITF.

A través de la aplicación de acciones de políticas audaces para reformar el transporte de carga, las emisiones de CO2 pueden rebajarse en hasta un 72% al 2050. De lo contrario, de continuar con las típicas políticas, las emisiones de carga aumentarán en un 22% en el mismo periodo de tiempo. Entonces, ¿cómo reformar? “Se necesitan dos cosas para cambiar: descarbonización debe escalar más alto en la lista de prioridades de las agendas políticas; y, en segundo lugar, los gobiernos deben crear casos de negocios para la descarbonización de carga“, dice el análisis preparado por el Foro de Transporte Internacionade la OCDE.

La descarbonización del transporte de carga no puede continuar en un segundo o tercer lugar desplazada por el transporte de pasajeros, área que las autoridades públicas han priorizado de manera histórica y donde han enfocado sus esfuerzos en desmedro de otras aristas de la industria del transporte; y en cuanto a los gobiernos, el transporte de carga es un sector privado impulsado por la ganancia, por lo tanto, si los actores privados ven marcos regulatorios que favorecen las mejores prácticas, entonces aumentarán su participación.

Impacto del Covid-19

Puede parecer irrisorio pensar en el impacto de un virus humano en la industria del transporte de carga, pero la pandemia del Covid-19 se ha convertido en un punto de inflexión para acelerar la transición verde de los bienes de transporte, del mismo modo que ha jugado un rol clave en acelerar los muchos otros cambios que ya estaban en camino antes de la expansión de la enfermedad, como el caso de la transformación digital.

Muchos paquetes de estímulos diseñados por los distintos gobiernos en el mundo desde el brote han apuntado a apoyar la recuperación económica. El reporte del ITF apunta a que si estas mismas iniciativas estuvieran alineadas con incluir la descarbonización del transporte de carga y la resiliencia de la cadena de suministro, los esfuerzos del financiamiento y programas públicos deberían impulsar un resultado beneficioso en conjunto.

¿Hacia dónde apuntar estos esfuerzos? La infraestructura verde para la red de transporte en sí: electrificación de línea férreas y la producción, distribución y cadena de suministro de combustibles alternativos. Como propone el estudio, “la digitalización y automatización de terminales y hubs logísticos puede traer ganancias en eficiencia. Lo mismo es cierto para la agilización de los procesos en los cruces fronterizos o para la emisión de permisos. Tales medidas pueden aumentar la eficiencia, disminuir las emisiones del transporte de carga y hacer que las cadenas de suministro sean más confiables y resilientes. Los gobiernos necesitan crear un marco de incentivos y penalidades económicas y regulatorias coherentes para alinear los objetivos económicos con las metas de sustentabilidad. La caja de herramientas podría incluir impuestos al carbono, restricciones de zona y mandatos de combustibles, a la vez que pagos condicionados a las acciones de descarbonización“.

Fuente: MundoMaritimo


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