El e-commerce es la opción más favorable si el desplazamiento es superior a 15 kilómetros

By: Redacción Logística 360
Jul.27, 2021
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El impacto medioambiental del comercio electrónico es hasta un 15% menor en términos generales que el del comercio tradicional.

El comercio electrónico ha crecido más de un 36% en España en 2020, debido en parte a la pandemia, pero en la línea de años anteriores, como consecuencia del cambio de hábitos de los consumidores.

En términos ambientales, como explica un estudio de Greenpeace recogido por Packlink, el e-commerce puede ser la opción más favorable si la ruta hasta la tienda es superior a los 15 kilómetros, por el consumo energético y las emisiones de CO2 que se generan en el trayecto del consumidor.

Esto supone un punto a favor para las tiendas de barrio y los supermercados, y para el consumo de proximidad, sobre todo si el cliente accede a ellos a pie o en medios de transporte respetuosos con el medio ambiente como bicicletas, patinetes eléctricos, transporte público o plataformas de car-sharing.

En este sentido, el objetivo es que el e-commerce pueda complementar el comercio tradicional, de modo que las tiendas puedan llegar a clientes de toda la vida que ahora vivan más lejos o ampliar sus oportunidades de negocio.

Además, según señala un estudio de 2019 del Massachusetts Institute of Technology, el impacto medioambiental del comercio electrónico es hasta un 15% menor en términos generales que el del comercio tradicional.

Rutas circulares

A pesar de que el coste medioambiental del embalaje es más elevado, se compensa ampliamente gracias a la eficiencia y la menor cantidad de emisiones que supone la implantación de rutas circulares, que pueden suponer una reducción del 50% en la huella de carbono por paquete en comparación con los viajes en vehículos particulares.

Gracias a estas rutas, cada consumidor evita un desplazamiento, agrupándose su paquete con los de otros consumidores en un vehículo que realiza una única ruta de entrega. El ahorro de kilómetros y emisiones es directamente proporcional al número de pedidos realizados, lo que implica una sustancial mejora en términos de huella ecológica.

Asimismo, las cadenas de suministro sitúan cada vez más cerca de los consumidores finales sus centros de operaciones, reduciendo a su vez las emisiones de carbono, los kilómetros recorridos y los costes. El próximo paso será situarlos en los núcleos urbanos o crear pequeños puntos de enlace dentro de la ciudad, para contribuir a la nueva logística de proximidad o kilómetro cero.

A ello se añaden otras medidas ecológicas como la reutilización de embalajes y la creciente sustitución de plásticos por cartón reciclado y otros materiales ecosostenibles, además de la incorporación de vehículos eléctricos a las flotas de reparto o la apuesta por la automatización.

Fuente: Cadena de Suministros


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