Escasez de productos en el mundo puede desatar un “efecto látigo”, según expertos

By: Redacción Logística 360
Ago.17, 2021
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Los expertos aseguran que la pandemia alteró el ritmo del flujo del comercio internacional, con el aumento del consumo en varios países a la misma vez, los puertos.

El atasco en la salida de contenedores desde los principales puertos del mundo ha provocado interrupciones intermitentes en las cadenas de suministro, lo que ha ocasionado que muchos inventarios se queden sin la cantidad de productos necesarios para satisfacer la demanda, debido a la reactivación económica tras un 2020 que marcó una de las peores recesiones globales de las últimas décadas.

Los expertos aseguran que la pandemia alteró el ritmo del flujo del comercio internacional, con el aumento del consumo en varios países a la misma vez, los puertos, las vías oceánicas, los trenes y aviones que transportan los productos no se dan abasto.

“Algunos consumidores no van a encontrar las cosas que necesitan”, advirtió Neil Sunders, analista de comercio minorista de la consultora GlobalData Retail.

Una de las industrias más perjudicadas ha sido aquella dedicada a la producción de piezas esenciales para la fabricación de otros productos, como es el caso de los microchips.

Esto ha desencadenado traspiés a los fabricantes de autos, computadoras, laptops, celulares o consolas de videojuegos. Lo mismo está pasando con algunos materiales para fabricar ropa, zapatos, comida, etc..

“Puede tomar uno hasta dos años antes de que la industria se pueda poner al día con la demanda”, declaró el director ejecutivo de la empresa Intel, Patrick Gelsinger.

Muchos contenedores están varados en algunos puertos, lo que ha propiciado que el precio de los fletes se ha disparado. Empresas como Puma, Champion y Skechers, bajo el mando de Legwear & Apparel, han confirmado esta situación.

Actualmente, la compañía paga US$ 24.000 para enviar contenedores desde Asia a EE. UU., cuando el precio solía ser US$ 2.000 antes de la pandemia, según las declaraciones hechas por Christopher Volpe, director de Operaciones y Finanzas, al diario Washington Post.

Las interrupciones en el suministro podrían continuar “hasta bien entrado 2022”, declaró hace unos días el presidente de la Reserva Federal de Saint Louis, James Bullard.

Efectos en América Latina

El atípico escenario está dejando estragos en la región.

Por ejemplo en El Salvador, los precios del acero y derivados como el hierro, así como tubos PVC, pintura, solventes y productos a base de plástico han aumentado a causa del incremento en el valor de los envíos internacionales y el alza en el precio del petróleo, en un margen que bordea el 30% o el 50% según el producto.

El sector de la construcción en Latinoamérica ha tenido complicaciones para conseguir varios de los suministros que necesita, tal como ocurre en Estados Unidos.

“Los precios de los fletes marítimos internacionales han pegado mucho y el aumento de la demanda provocó que bajara la capacidad de espacio para estos países en desarrollo”, dijo el gerente de sucursales de Viduc Ferreterías, Danilo Blanco, a El Diario de Hoy.

En México, el valor de los productos de la industria química, el plástico y el hule lideraron el aumento de precios en el país en el mes de julio. Así lo confirmó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Durante la pandemia, los costos de transporte de las importaciones en Latinoamérica se han disparado. Por ejemplo, el costo del flete de un contenedor entre Shangái y América del Sur antes de la crisis sanitaria era de unos US$2.000 promedio. Ahora subió a cerca de US$7.000, de acuerdo con los datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Para Mauricio Claver-Carone, presidente del BID, la pandemia ha expuesto las vulnerabilidades de la región, pero también está dando una gran oportunidad para resolver los problemas.

“Tenemos que facilitar la inversión en las cadenas de suministro y aumentar la integración intrarregional”, expresó a la BBC Mundo.

Por su parte, desde la Organización Internacional del Trabajo (OIT) tampoco ven una perspectiva estratégica global muy clara para enfrentar estas contingencias.

“El problema con las cadenas globales está influyendo en el empleo, pero aún no tenemos cómo cuantificarlo, es demasiado pronto”, explicó Gerard Reinecke, especialista principal en Políticas de Empleo de la OIT.

Desequilibrio a la vista

Ante la actual escasez, los analistas como Willy Shih, prevén que en el futuro habrá un mayor desequilibrio de inventarios en el futuro.

“Es probable que veamos excedentes en muchas áreas”, apuntó el profesor de la Escuela de Negocios de Harvard, en referencia a cuando los proveedores se pongan al día, debido a que las empresas están pidiendo órdenes adicionales o tratando de conseguir sus productos a través de canales logísticos obstruidos.

“Esto sucedió con los rollos de papel higiénico durante el último año. Primero hubo desabastecimientos y luego excedentes”, explica el economista.

Es lo que se conoce como el “efecto látigo” en las cadenas de suministro. Ocurre porque las empresas compensan en exceso la escasez y terminan con demasiado stock.

“Otra cosa que será difícil de evitar serán las presiones inflacionarias. Muchos costos de logística han alcanzado récords últimamente y, eventualmente, alguien tiene que pagar por ellos”, señala Shih. “Posiblemente serán los consumidores”.

Y, por otro lado, las empresas más pequeñas que no puedan traspasar los costos, se exponen a una situación crítica en sus finanzas.

Con información de BBC.

Fuente: diario La República


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